MOTS-c el péptido optimizador de las mitocondrias

By: mundobiohacking

MOTS-c es un péptido de 16 aminoácidos expresado por un gen mitocondrial. Es decir, que se encuentra presente en el ADN de las mitocondrias. Las mitocondrias están dentro de nuestras células y funcionan como unas pequeñas pero potentes centrales de energía que sintetizan el adenosín trifosfato o ATP.

El MOTS-c tiene el rol de regular las funciones metabólicas de todo el organismo, lo que incluye la transformación de la glucosa en energía usable.

Este hecho fue demostrado por el investigador Pinchas Cohen y sus colegas de la Escuela de Gerontología Leonard Davis de la Universidad del Sur de California. En un estudio realizado por los investigadores se observó que, en modelos animales con obesidad, el MOTS-c les ayudaba a darle un impulso al metabolismo de la glucosa[1]. Este efecto se mantenía incluso cuando estos estaban alimentados con una dieta alta en grasas.

Esta investigación preliminar demuestra que con el MOTS-c se puede mejorar el control de los niveles de azúcar en sangre ante casos de diabetes de tipo 2 y obesidad.

Estructura del MOTS-c (Un péptido  compuesto por 16 aminoácidos)

La investigación también demostró que el músculo esquelético es el principal tejido al que apunta el MOTS-c. El músculo esquelético mejora la sensibilidad a la insulina y aumenta la captación de glucosa de las células musculares. Estos efectos los realiza mediante la activación de la vía AMPK, sin aumentar la insulina.

Es por eso que resulta tan importante el ejercitarnos, ya que de este modo nuestros músculos, al trabajar más, necesitan de más energía, que obtienen por medio de la glucosa, haciendo que esta se consuma y no se acumule en la sangre.

Por su parte, el MOTS-c, apoyado también en la AMPK, imita los efectos positivos que ocurren en el metabolismo del cuerpo cuando nos ejercitamos. Ya que, como lo hemos mencionado, el ejercicio también aumenta la captación de glucosa muscular sin necesidad de estimular la insulina.

¿Y por qué es tan importante la proteína quinasa activada por el AMP o AMPK (AMP‐activated protein kinase)? Es debido a que es el regulador central del metabolismo tanto de la glucosa como de los lípidos (grasas). De hecho, muchos tratamientos terapéuticos toman en cuenta la AMPK para tratar las afecciones metabólicas como la diabetes de tipo 2.

La importancia de la flexibilidad metabólica

La flexibilidad metabólica es un proceso que ocurre en nuestro organismo cuando este puede cambiar de forma eficiente entre la demanda o el suministro metabólico, según se necesite. Gracias a la flexibilidad metabólica el organismo puede gestionar eficientemente el almacenamiento de los sustratos (glucosa, ácidos grasos y aminoácidos).

De igual forma, regula el uso de estos mismos sustratos durante los estados de exceso o deficiencia de alimentos, y también durante los períodos de descanso o cuando el cuerpo necesita de una mayor cantidad de energía, como al realizar ejercicio físico.

El organismo tiene la capacidad de gestionar los sustratos que obtenemos de los alimentos para obtener energía

Entonces, la flexibilidad metabólica no es otra cosa que la capacidad que tiene el cuerpo humano para utilizar apropiadamente cantidades saludables de carbohidratos, aminoácidos y ácidos grasos.

No obstante, debido al apresurado ritmo del estilo de vida actual, y con la abundancia en la oferta de comida rápida y alta en calorías, muchas veces las personas incurren en excesos con las comidas, mermando la eficiencia de esta capacidad.

Y si a la ingesta continua de alimentos procesados se le suma la inactividad física, el organismo fácilmente puede llegar a una disfunción metabólica o inflexibilidad metabólica.

¿Qué ocurre cuando el metabolismo no funciona adecuadamente?

La obesidad puede hacer que el organismo entre en un estado de inflexibilidad metabólica

La mala alimentación y el exceso de estrés pueden llevar al cuerpo a la inflexibilidad metabólica, algo que se presenta más fácilmente en personas con obesidad o diabetes.

En un estado de inflexibilidad metabólica existe una competencia entre los azúcares, las grasas y los aminoácidos en el organismo. Esto puede ocasionar varios problemas metabólicos, como los siguientes:

  1. Detección distorsionada de los nutrientes.

Esto significa que la capacidad de la célula para reconocer y responder a los sustratos no está funcionando correctamente.

La resistencia a la insulina es un ejemplo de ello, y es cuando las células de los músculos, la grasa y el hígado no responden bien a la insulina y no pueden utilizar apropiadamente la glucosa de la sangre para obtener energía.

  1. Dificultad entre el cambio de sustratos.

El organismo de una persona en buenas condiciones utiliza con suma eficiencia todos los sustratos, la glucosa de los carbohidratos, las proteínas, los aminoácidos y las grasas, y no solo uno de ellos por encima de otro.

En cambio, cuando hay inflexibilidad metabólica el músculo esquelético es incapaz de cambiar de carbohidratos a grasas para satisfacer sus necesidades energéticas.

  1. Homeostasis energética deteriorada

La homeostasis energética deteriorada se define como la incapacidad del organismo para regular correctamente el balance entre la ingesta de alimentos (entrada de energía) y el gasto energético (salida de energía). Es decir, un estado desbalanceado en el que la célula no funciona correctamente para gestionar la energía que necesitamos para el organismo.

El MOTS-c estimula un metabolismo funcional

Hay tres elementos importantes que debe tener un metabolismo sano para trabajar adecuadamente:

Tener hábitos saludables a la hora de comer y en el estilo de vida contribuyen a un buen metabolismo funcional, pero son las mitocondrias quienes tienen un papel protagonista y las que realmente pueden regular activamente la homeostasis metabólica a nivel celular.

La homeostasis celular no es un órgano ni una función propiamente dicha, en realidad es un estado de equilibrio en el que las células mantienen su estabilidad interna y pueden cumplir todos sus procesos de manera óptima, entre los que se incluye el metabolismo de la glucosa.

Entonces, apuntar al buen funcionamiento de las mitocondrias puede traducirse en un metabolismo más sano. Y el péptido derivado de las mitocondrias MOTS-c hace precisamente eso, promueve la homeostasis metabólica al mismo tiempo que reduce la obesidad y la resistencia a la insulina.

De hecho, se comprobó en un estudio[2] que el MOTS-c, aun siendo parte del ADN mitocondrial, también puede translocarse al núcleo de las células en respuesta al estrés metabólico, para así promover de una mejor forma la homeostasis celular.

Esta particularidad del MOTS-c de interactuar tanto en las mitocondrias como en el núcleo es también otra forma de reconocer la importancia que tiene este péptido para el funcionamiento interno de las células.

El MOTS-c y su acción contra la resistencia a la insulina

La resistencia a la insulina ocurre cuando las células no responden adecuadamente a la insulina. Esta hormona es la que ayuda a que la glucosa que proviene de los alimentos que consumimos pueda entrar a las células, en donde es usada para obtener energía.

Cuando hay resistencia a la insulina, el páncreas se ve obligado a producir aun más de esta hormona para que la glucosa pueda entrar a las células, pero con el tiempo, esta sobreproducción termina por afectar al mismo páncreas y poco a poco disminuye su producción de insulina, causando que la glucosa no pueda entrar a las células y se mantenga libre en la sangre. Esta condición no es otra que la diabetes, también llamada “azúcar en la sangre”, y si no es tratada a tiempo y se mantiene de forma constante, ocasiona una serie de efectos perjudiciales para la salud.

Y aunque se relaciona a la diabetes con la obesidad, investigaciones recientes indican que medir los niveles de MOTS-c en personas delgadas también puede ser una forma útil de detectar una posible insensibilidad a la insulina, así como la prediabetes[3].

Dado que el MOTS-c no depende de la insulina para actuar sobre el metabolismo de la glucosa, la suplementación con este péptido podría ser de mucha ayuda tanto para evitar la resistencia a la insulina, así como el desarrollo de la diabetes.

MOTS-c y la longevidad

Investigaciones recientes sugieren que el MOTS-c también puede estar involucrado en el proceso de envejecimiento. Algo que cobra sentido si se tiene en cuenta que las propias mitocondrias, debido a su función productora de energía, generan estrés oxidativo.

En este sentido, resulta curioso que ciertas poblaciones humanas presenten una mayor longevidad que otras, como ocurre con los japoneses.

Japón es el país con la esperanza de vida más larga del mundo, así como el que posee el mayor número de centenarios, por lo que representan un modelo de estudio interesante.

Es así que, en 2015, un estudio[4] encontró un cambio en el péptido MOTS-c presente en los japoneses, específicamente en el aminoácido de la posición 14, en el que la glutamina se ha sustituido por lisina.

Este cambio, aunque pequeño, podría ser la clave de la longevidad de los japoneses, ya que la lisina y la glutamina tienen propiedades diferentes.

El MOTS-c se perfila como un promotor de la longevidad

Se necesita de más investigación al respecto, pero estos hallazgos refuerzan la idea de que el MOTS-c, así como otros péptidos similares, tienen una relevancia mucho más profunda en la función mitocondrial, y a su vez, en la longevidad.

MOTS-c en la osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad metabólica multifactorial que está relacionada con la edad. Las células madre mesenquimales óseas (BMSC) son las células progenitoras de los osteoblastos y los adipocitos, y desempeñan un papel esencial en el proceso de formación ósea.

La AMPK puede estimular la proliferación, diferenciación y mineralización de los osteoblastos, las células que fabrican hueso. La masa ósea se mantiene gracias a un equilibrio entre la actividad de los osteoblastos que forman el hueso y otras células llamadas osteoclastos que lo descomponen.

Los estudios demuestran que las BMSC tratadas con MOTS-c aumentaron la formación de nódulos mineralizados, lo que indica la capacidad de las BMSC reguladas por MOTS-c para producir hueso. En términos sencillos: el MOTS-c promueve la transformación de las células madres BMSC en osteoblastos. lo que da lugar a la formación de hueso.

El MOTS-c, un péptido con mucho potencial

El rol más notable del MOTS-c es el de promover la flexibilidad metabólica y la homeostasis celular, así como optimizar la regulación de la glucosa.

Y gracias a los estudios se sabe que es un péptido que tiene una serie de beneficios adicionales de gran importancia para la salud, entre los que se cuentan:

  • Favorece el metabolismo de los ácidos grasos en el hígado
  • Ayuda a regular la energía mitocondrial
  • Protege contra la resistencia a la insulina y la obesidad
  • Ayuda a perder peso
  • Promueve la resistencia al estrés metabólico
  • Mejora la capacidad para realizar ejercicio
  • Ayuda a prevenir la osteoporosis
  • Promueve la diferenciación celular para formar osteoblastos

Si bien el MOTS-c es un péptido de descubrimiento reciente, es de esperar que haya nuevos estudios para conocer aún más acerca de sus propiedades, sin embargo, las actuales investigaciones ya destacan los beneficios que tiene dentro de la función mitocondrial y para la salud metabólica.

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Estudios Científicos

[1] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6640593/
[2] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6185997/
[3] https://jim.bmj.com/content/66/6/1019
[4] https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/acel.12389

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